Bogotá, 12 de diciembre de 2025 – La Amazonía colombiana ha entrado en su periodo de mayor riesgo por incendios forestales, que abarca desde noviembre hasta enero, poniendo en jaque el 23,3% del territorio nacional y amenazando con alterar irreversiblemente el equilibrio ecológico de esta región vital para el planeta. Según el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, estos incendios no solo agravan la crisis climática global al incrementar las emisiones de gases de efecto invernadero, sino que también representan un delito grave, punible con hasta 12 años de prisión. Este llamado urgente se produce en medio de proyecciones climáticas que indican un posible déficit de lluvias en áreas clave, exacerbado por el fenómeno La Niña, que aunque trae precipitaciones por encima de lo normal en otras regiones del país, deja vulnerable a la Amazonía y partes de la Orinoquía.
La ministra de Ambiente y Desarrollo Sostenible (e), Irene Vélez Torres, enfatizó la responsabilidad colectiva en la protección de estos ecosistemas: “Gran parte de los incendios forestales en la Amazonía se realizan para deforestar zonas de bosque, incrementando considerablemente la emisión de gases de efecto invernadero. Esta situación no solo contribuye a la crisis climática, sino que también genera la degradación y pérdida de los ecosistemas amazónicos”. Esta declaración resuena con datos recientes del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), que desde finales de octubre ha detectado señales de una configuración del fenómeno La Niña, el cual podría persistir de manera debilitada hasta febrero de 2026
El Contexto Climático: La Niña y su Impacto Diferencial en Colombia
El fenómeno La Niña, caracterizado por el enfriamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial, ha sido confirmado por el Ideam como presente en condiciones «tipo La Niña» desde noviembre de 2025, con expectativas de un aumento en las lluvias y días más fríos en regiones como el Caribe, los Andes y el Pacífico. Sin embargo, en la Amazonía, las proyecciones son menos favorables: para noviembre, se esperan disminuciones en las precipitaciones en zonas específicas; en diciembre, la probabilidad de lluvias por debajo de lo normal aumenta entre un 50% y 70%; y en enero, las estimaciones apuntan a un déficit del 10% al 20% respecto al promedio histórico (1991-2020), excepto en Guainía y el norte de Guaviare, donde podrían superar el promedio.
Esta variabilidad climática no es nueva. Según la Organización Meteorológica Mundial, La Niña permanecerá debilitada y podría finalizar en febrero de 2026, con un 60% de probabilidad de transitar a condiciones neutras entre marzo y mayo de ese año. En Colombia, los efectos de La Niña suelen incluir inundaciones y deslizamientos en áreas con exceso de lluvias, pero en la Amazonía, el déficit hídrico incrementa el riesgo de incendios, como ha advertido el Ideam en sus pronósticos recientes. Históricamente, eventos similares han llevado a sequías costeras en el Pacífico y alteraciones en los patrones de precipitación, afectando directamente la vulnerabilidad al fuego en ecosistemas secos o transicionales.
Amenazas a la Biodiversidad: Un Ecosistema en Peligro
La Amazonía colombiana alberga más del 10% de la biodiversidad mundial, incluyendo más de 674 especies de aves, 158 anfibios, 195 reptiles y 6.300 especies de flora. Los incendios forestales representan una amenaza directa, causando la muerte inmediata de animales y plantas, la pérdida de hábitats y el desplazamiento de especies endémicas, muchas de las cuales están en peligro de extinción. Según WWF Colombia, durante los incendios se pierde una enorme cantidad de biodiversidad, un problema crítico en el país más biodiverso por metro cuadrado del mundo.
Un análisis reciente revela que entre 2013 y 2023, la Amazonía registró más de 12.500 desastres climáticos, incluyendo 2.016 incendios forestales vinculados a prácticas agrícolas y acaparamiento de tierras, afectando a más de tres millones de personas y dejando miles de eventos sin reportar oficialmente. En los últimos 20 años (2001-2020), al menos 120 millones de hectáreas de bosques amazónicos han sido impactadas por el fuego, una extensión equivalente a la superficie de Colombia y Ecuador combinados. Además, la deforestación asociada a estos incendios genera emisiones de carbono que aceleran el cambio climático, con un 18% de los bosques amazónicos perdidos por completo y un 17% degradado.
En el contexto colombiano, la deforestación es una causa principal de pérdida de biodiversidad y emisiones de gases de efecto invernadero. Aunque la deforestación ha disminuido recientemente, los incendios han aumentado más del 150% en la Amazonía, según datos de 2024 que podrían agravarse en 2025. Los impactos ecológicos incluyen alteraciones en el suelo, como la erosión y la pérdida de nutrientes, que afectan la regeneración de los ecosistemas. Organizaciones como Mongabay destacan que los incendios forestales en Latinoamérica, impulsados por el cambio climático, provocan la muerte o desplazamiento de especies únicas
Acciones Gubernamentales y Recomendaciones para las Comunidades
El Ministerio de Ambiente ha intensificado sus esfuerzos, incluyendo brigadas equipadas con tecnología de vanguardia para vigilancia y respuesta rápida, como se implementó en temporadas pasadas. En enero de 2024, se activó el Plan Estratégico de la Amazonía para combatir incendios, priorizando la protección de la selva. Actualmente, no se reportan incendios activos en la región, pero se mantienen Puestos de Mando Unificado para monitoreo.
Para mitigar riesgos, se recomiendan:
- Establecer planes de vigilancia en reservas de agua.
- Planear el uso adecuado del agua para los próximos meses.
- Ahorrar agua y energía.
- Implementar sistemas de alerta temprana y colaborar con comunidades para responder a señales de riesgo.
- Fortalecer campañas de educación ambiental sobre el uso responsable de recursos.
- Atender información del Ideam y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD).
- Denunciar incendios provocados al 123 de la Policía Nacional.
Además, se insta a evitar quemas controladas que puedan salirse de control, ya que cada año afectan cerca de 42.000 hectáreas en la Amazonía. El Ministerio ha lanzado campañas como #AlertaClimática y #AmazoníaSinLlamas para sensibilizar.
Perspectivas Internacionales y Llamado a la Acción Global
La crisis en la Amazonía trasciende fronteras. Un estudio de Gaia Amazonas subraya la pérdida inmediata de biodiversidad y la necesidad de políticas preventivas. En Brasil y Bolivia, incendios masivos como los de 2019 han servido de lección, con llamados a evitar emergencias similares en Colombia. La WWF y otras ONG enfatizan que proteger la Amazonía es esencial para la supervivencia humana, dado su rol en la regulación climática
En resumen, este trimestre representa un momento crítico para la Amazonía colombiana. Con la colaboración de comunidades, autoridades y la sociedad civil, es posible mitigar los riesgos y preservar este pulmón del mundo. La prevención no es solo una opción; es una obligación colectiva ante la crisis climática.







































